Hace una semanas, tuve el honor, y el sudor en las manos, de presentar, junto con mis compañeras Carmen y Marta, nuestro trabajo sobre La influencia de las redes sociales en la formación del conocimiento.
¿Que si aprendí algo? Sí.
¿Que si sobreviví a hablar delante de toda la clase? También.
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¿De qué iba nuestra presentación?
Básicamente, hicimos un análisis muy completito (sí, lo digo con orgullo) sobre cómo las redes sociales han revolucionado el mundo de la información. Hablamos de cámaras de eco, noticias falsas, aprendizaje autodidacta, manipulación emocional, TikTok, Twitter, y de cómo hasta tu abuela puede acabar compartiendo un bulo sin querer.
Y no, no nos quedamos en lo típico de “Instagram es malo y TikTok te roba neuronas”. Le dimos caña al asunto con sociología, psicología, comunicación... ¡Una presentación que ni en YouTube!
No voy a mentir: preparar esta presentación me dio mucha ansiedad, más que cuando estoy viendo una foto en la que salgo mal y le doy a publicar sin querer.
Pero también me emocionó. Porque no era solo un trabajo más, sino un tema que vivo cada día:
Redes sociales que me enseñan cosas, pero que también me agotan. Que me conectan con el mundo, pero que a veces me hacen dudar de mí misma.
Investigar esto me abrió los ojos. Por ejemplo:
- Descubrí que las fake news se comparten un 70% más rápido que las verdaderas.
- Que la mayoría de los jóvenes confían más en lo que ven en redes que en las noticias.
- Que las cámaras de eco no son solo para los fans de política... también existen en los memes y las recetas de TikTok.
Y lo mejor de todo: entendí que todos estamos siendo educados por redes sociales, queramos o no.
Personalmente, creo que las redes sociales no son ni buenas ni malas. Son herramientas. Lo que importa es cómo las usamos y cuánto dejamos que nos definan.
Y sí, las redes me han enseñado un montón (desde cómo hacer una trenza hasta conceptos de sociología), pero también me han hecho compararme, dudar, idealizar vidas que no existen y perder horas sin sentido.
Con esta presentación aprendí a mirar con más criterio todo lo que consumo online. Y eso, sinceramente, me parece más útil que muchos tutoriales de cómo usar Excel.
Hacer este trabajo me enseñó que la información no siempre es conocimiento, y que en tiempos de redes sociales, pensar por uno mismo es más revolucionario que nunca.
Así que si has llegado hasta aquí, te dejo una pregunta para cerrar:
¿Qué tanto de lo que sabes hoy lo aprendiste en redes… y qué tanto lo has cuestionado?
Yo ya he empezado a cuestionarlo.


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